{Biblia, Fe, Esperanza}

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¿Ha escuchado usted alguna vez la frase: “ni las hojas de los árboles se mueven, si no es por la voluntad de Dios”? -Probablemente sí, y quizás muchos de ustedes la han citado más de alguna vez ¿cierto?. Ahora le pregunto ¿se encuentra este texto en la Biblia? Pues para sorpresa de algunos (o quizás de muchos) en ningún lugar de la Biblia encontramos esa frase como tal… lo que ha sucedido es que se ha repetido tantas veces, desde hace tiempo, y se ha vuelto tan famosa, que algunos creyentes se la han atribuido a la Biblia…

Es cierto que esa frase “transmite una verdad acerca de la soberanía de Dios” -Por qué Dios ciertamente es el Soberano de todo cuanto existe- ¡pero usted no encontrará esa frase como tal, en ninguno de los 66 libros de la Biblia! (De hecho, está escrita en la obra “Don Quijote de la Mancha”, no en la Biblia).

Aquí les van otras preguntas…

¿Alguna vez ha escuchado a un evangelista o a un predicador decir la frase: “Para ser salvo, usted necesita pedirle a Jesús que entre en su corazón”? ¿Lo ha leído en parte posterior de algún folleto o tratado evangelístico? o ¿Le ha pedido usted mismo a otra persona, al momento de finalizar un tiempo de evangelismo, que invite a Jesús a entrar en su corazón para ser salvo? -Creo que la mayoría de nosotros respondimos “sí” a todas esas preguntas - ¿no es cierto?-.

Ahora, usted quizás piense ¿y qué tiene de raro usar esa frase cuando compartimos el evangelio con otros? ¿acaso no es la forma en que siempre se ha hecho (en la historia reciente), o la manera en que escuchamos en los programas cristianos de radio y televisión?

Pues bien, esta ocasión, con la intención de ser fieles a la palabra de Dios y de mantener la integridad del mensaje del evangelio… queremos compartir con ustedes 3 razones por las que una persona no necesita pedirle a Jesús que entre en su corazón, como condición para ser salvo. 1

-Antes de que muchos de ustedes intenten apedrearme, que rasguen sus vestidos o se levanten molestos (o confundidos), les pido en el nombre de Cristo, que escuchen y lean junto conmigo lo que dice la Biblia en cuanto a este tema… dejemos que la autoridad sea la Biblia y no nuestra costumbre de usar frases “que tienen una buena intención” pero que no transmiten con claridad el mensaje del evangelio.

1) No necesita pedirle a Jesús que entre en su corazón, como condición para ser salvo, porque esto no se encuentra en la Biblia.

Aunque usted no lo crea, ¡en ningún lugar de la biblia encontramos un ejemplo dónde una persona haya sido instruida que para recibir la salvación eterna, tenga que pedirle a Jesús que entre su corazón! -Abra su biblia en Hechos capítulo 16.

-En Hechos 16, versos del 25 en adelante encontramos la historia dónde el apóstol Pablo, justo con Silas, se encontraban encerrados en el fondo de una fría cárcel en Filipos, por predicar el evangelio de Jesucristo…pero de repente hubo un gran terremoto dónde se abrieron súbitamente todas las puertas de la cárcel… y aparece el carcelero afligido queriéndose suicidar…

Hechos 16:27-32

  • 27 Despertando el carcelero, y viendo abiertas las puertas de la cárcel, sacó la espada y se iba a matar, pensando que los presos habían huido.
  • 28 Mas Pablo clamó a gran voz, diciendo: No te hagas ningún mal, pues todos estamos aquí.
  • 29 El entonces, pidiendo luz, se precipitó adentro, y temblando, se postró a los pies de Pablo y de Silas;
  • 30 y sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?

-Observe, ¿Cuál fue la respuesta de Pablo y Silas a esta pregunta tan importante? Señores… ¿qué estoy obligado (ese es el significado de la palabra en griego) a hacer para ser salvo?

  • 31 Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.

¿Qué es lo que una persona urge (o debe) hacer para ser salva? -Es creer en la persona y obra de Jesucristo (el mensaje del evangelio), no le dijeron invita a Jesús a que entre en tu corazón… le dijeron “Cree en el Señor Jesucristo” -Hablaremos de esto más adelante-

  • 32 Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa. [es decir, les explicaron el evangelio]

-Usted conoce el resto de la historia, en el verso 31 le exponen la única condición de la salvación, en el 32 les exponen el evangelio, y en ese momento el Espíritu de Dios obra en ellos, y ellos creen (es decir, ponen su confianza en Jesús como su única esperanza de salvación)… y en seguida, después de ya ser salvos… se someten al mandamiento de Cristo del bautismo, una señal externa de su conversión.

Usted no va a encontrar en la Biblia un versículo dónde Jesús les diga a los no creyentes: “si quieres ser salvo, tienes que invitarme a entrar en tu corazón…” o alguno de los apóstoles enseñar, que para que una persona sea salva y vaya al cielo, tenga que hacer una oración invitando a Jesús que entre en su corazón…  

Ahora bien, no me malinterprete, la Biblia sí enseña que Jesús viene a morar en el corazón de los creyentes (dentro de los creyentes), por medio del Espíritu Santo (Colosenses 1:27, Gálatas 2:20, Juan 14:23, 1 Corintios 3:16, Efesios 1:13-14), pero esto ocurre como resultado de haber creído en Él… no como respuesta a una oración o a una invitación a entrar en el corazón. Así que, no necesita invitar a Jesús a entrar en su corazón para ser salvo, porque esto no está en la biblia.

2) No necesita pedirle a Jesús que entre en su corazón, porque esa no es la manera bíblica en que una persona se salva.

Volviendo al caso del carcelero de Filipos (Hechos 16), la respuesta de Pablo y Silas a la pregunta ¿Qué debo hacer para ser salvo? fue contundente, con toda seguridad y propiedad le dijeron: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.”  Porque, “La única respuesta válida, del hombre ante Dios, es la fe en la persona y obra de Jesucristo, Dios no aceptará ninguna otra cosa”.

Efesios 2:8-9

  • 8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;
  • 9 no por obras, para que nadie se gloríe.

El respetado Dr. Lewis Sperry Schaffer escribió: “Está única palabra «creer» representa todo lo que un pecador puede hacer y todo lo que un pecador necesita hacer para ser salvo.” - La Biblia respalda esta sencilla verdad repetidas veces, en más de 100 versículos en todo el Nuevo Testamento. 

Juan 1:12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;

Juan 3:15-18 (Palabras de Jesús, dichas a Nicodemo)

  • 15 para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
  • 16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
  • 17 Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.
  • 18 El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.

Juan 3:36  El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.

Juan 5:24 De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.

Juan 6:40 Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquél que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.

Juan 6:47 De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna.

Juan 8:24 Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis.

Juan 11:25-26 (Palabras de Jesús a Marta, después de la muerte de Lázaro)

  • 25 Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.
  • 26 Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?

Juan 20:30-31 (La razón por la que el apóstol Juan escribió su evangelio)

  • 30 Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro.
  • 31 Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.

Gálatas 2:16  sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado.

Romanos 3:21-22

  • 21 Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas;
  • 22 la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia,

Sólo hasta aquí, hemos leído 16 versículos… me faltarían todos los demás que encontramos en Romanos (¡y son muchos!), y las otras cartas de Pablo, las palabras de Pedro…

La salvación por la fe sola, en Jesucristo solamente… es la manera bíblica en la que una persona es salva… no hay otra.

3) No le pida a Jesús que entre en su corazón, porque hacerlo no requiere un entendimiento verdadero del evangelio de la gracia.

Para explicar esto, partamos definiendo ¿qué o cuál es el evangelio de la gracia, que debemos predicar según la biblia? -Busque rápidamente 1 Corintios 15:1-4

  • 1 Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis;
  • 2 por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. [aquí Pablo está tratando el problema de aquellos que dudaban de la resurrección, pero ese no es nuestro tema en esta ocasión, avancemos al verso 3, para entender el evangelio que anunciaba Pablo]
  • 3 Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras;
  • 4 y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras;
  • El evangelio trata de una persona específica, Jesús (Él es Dios, hecho hombre)
  • - Nos habla de una obra específica (Él murió y resucitó al tercer día, conforme a las escrituras)
  • - Involucra una razón y un resultado específico (Él murió por nuestros pecados… Nosotros merecemos la muerte y castigo eterno, pero Él tomó nuestro lugar… y es gracias a Él que tenemos vida eterna)

Quiero leerles lo que el Pastor Dennis Rokser, de la Iglesia Bíblica de Duluth, en Minessota, Estados Unidos, escribe en cuanto a esto: “Dios quiere que los creyentes proclamen el Evangelio a otros para que ellos puedan entender exactamente qué es lo que necesitan creer (Marcos 16:15; 2 Corintios 5:17-21). Francamente, cualquier niño de cinco años puede pedirle a Jesús que entre en su corazón sin tener una verdadera comprensión de la persona, la obra, y los logros del Señor Jesucristo, ni pueda entender la libertad y el hecho de que la salvación dura por los siglos de los siglos, por medio de la gracia maravillosa de Dios, aparte de nuestras obras religiosas”. “A lo largo de los años he hablado a centenares de personas en cuanto su salvación. He descubierto que cuando les hago tres preguntas básicas, normalmente ellos revelan su falta de entendimiento del plan de la gracia de Dios sobre la redención”.

-Dice el pastor Rokser- Las tres preguntas básicas son…

  • Si murieras en los próximos trece segundos, ¿sabes con seguridad que irías al cielo?
  • Si Jesucristo estuviera en la puerta del cielo y te hiciera la pregunta, “¿Porque debo dejarte entrar?” ¿qué le responderías a Cristo?
  • ¿Hay algo que puedes hacer para perder tu salvación, o puedes perder tu salvación?

No es de sorprenderse que las personas no alcancen a comprender que la salvación es solamente por medio de la gracia de Dios, aunque “pasaron frente al altar [cuando les hicieron el llamado]”, “hicieron un compromiso con Jesucristo”, “le entregaron sus vidas a Cristo” o “le pidieron a Jesús que entrara en sus corazones.” No entienden que la salvación por gracia está basada solamente en la obra de Cristo en la cruz, y [que] es recibida solamente por medio de la fe sola, en Su obra completada solamente. En vez de esto, es muy común que ellos [internamente] piensen [que] las buenas obras son necesarias para ser salvos o para mantenerse salvos. Esto indica que ellos están confundidos en cuanto al sencillo plan de Dios para la salvación. Y al hecho de que han sido instruidos que deben pedirle a Jesús que entre en sus corazones [para ser salvos], ha añadido más confusión a la que ya tienen. -Cierro la cita.

Ahora, quiero contarle lo que me pasó a mí...

A la edad de 11-12 años, me invitaron a una celebración navideña para los niños en la Iglesia Jesiel… no recuerdo exactamente quien de los encargados predicó… pero si recuerdo que hicieron una invitación al final y pidieron a los niños que si amábamos a Jesús cerramos nuestros ojos, que repitiéramos una oración y que invitáramos a Jesús a entrar en nuestros corazones… Yo cerré mis ojos, repetí la oración, invité a Jesús a entrar a mi corazón, y al final del evento pidieron que pasaran al frente todos los que habían orado de esa manera… y yo pasé (y pasó mi hermano menor conmigo). Nos felicitaron y nos dijeron que desde ese día ya éramos hijos de Dios…

El problema fue poco tiempos después, cuando en la iglesia (no recuerdo bien si fue el hno Esteban o el Hno Rafael) comenzaron a hablar de la seguridad de la salvación… entonces comencé a dudar, decía en mi interior: -¿De verdad hice la oración de corazón? ¿Habré dicho las palabras correctas? ¿será que tengo que volver a “recibir a Jesús”, pero ahora delante de toda la congregación para que el acto sea válido? Eso no se lo dije a nadie; pero hasta ese punto no había comprendido el mensaje del evangelio, todas mis dudas giraban alrededor de la validez del acto y de las palabras que había dicho. No fue hasta que tenía alrededor de 15 años, que leyendo en mi biblia en el libro de Romanos, Dios puso la convicción en mi de que yo era su hijo, y que yo era salvo no por una oración que había repetido, o por el acto de haber pasado al frente… sino por la muerte de Jesús en mi lugar, yo era el pecador y Jesús el inocente, Él había hecho todo, yo solo tenía que creerlo… entonces en ese momento, se cumplió en vida lo que dice Romanos 8:16, el Espíritu de Dios le dio testimonio a mi espíritu, de que yo ya era su hijo…

Hoy que veo hacia el pasado, entiendo que parte de mi confusión y de mis dudas fueron porque no se me explicó claramente el mensaje del evangelio en aquella ocasión… porque todas esas frases que repetimos con buena intención al momento de compartir el evangelio de “invite a Cristo a entrar en su corazón” “repita esta oración conmigo para recibir a Cristo”… generalmente hacen que los niños, las personas adultas, desviemos nuestra atención de Cristo y de su obra perfecta en la cruz…y pongamos nuestras seguridad en nuestras acciones y no en la obra consumada de la cruz.

Ahora bien, en ningún sentido le estoy afirmando que si alguien pasó al frente, levantó su mano, hizo una oración pidiéndole a Cristo que entrara en su corazón, esa persona no es salva, puede que si sea un creyente verdadero en Cristo Jesús, pero la seguridad de su salvación no descansa en esos actos, sino en que creyeron el evangelio, pusieron su fe, su confianza, únicamente en la persona y obra de Cristo en la cruz, porque Dios no aceptará otra cosa que no sea eso.

Termino con esto: Efesios 1.13-14

  • 13 En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,
  • 14 que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.

Todo lo que cualquier pecador necesita hacer para alcanzar la salvación… es cree el evangelio, creer que Jesús es Dios, que vino a esta tierra y tomó el lugar que nosotros merecíamos en la cruz del calvario, y que la sangre de Jesús es todo lo que necesitamos para obtener gratuitamente la salvación eterna.

-¡La única respuesta que Dios aceptará del pecador para salvarlo, es la fe en la persona y obra de Cristo, nada más!

 

1- Adaptado y ampliado del libro "Siete razones por las que una persona no debe pedir a Cristo que entre en su corazón", del pastor Dennis M. Rokser.

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